Incendios forestales: las dificultades de la recuperación emocional tras volver a habitar un paisaje devastado por el fuego
Expresamos nuestras condolencias a las víctimas y a sus seres queridos además de lamentar todos los incendios que se están ocasionando. Alexander Rose, psicólogo ambiental, explica en este artículo el impacto psicológico que provocan los incendios y la solastalgia por la pérdida de los paisajes con los que convivimos.
A partir de los meses de calor y con unas temperaturas veraniegas cada vez más elevadas, en España los incendios representan un claro peligro para la flora, fauna y los seres humanos. Son varias las investigaciones que han estudiado la relación entre la salud y el cambio climático, concluyendo que “las personas de todo el mundo se enfrentan a amenazas sin precedentes para su bienestar, salud y supervivencia”.
La exposición al calor, y a las olas de calor cada vez más frecuentes en Europa, afecta a la vida cotidiana, a la calidad del sueño y por lo tanto al bienestar general. En lo que llevamos de verano, varios países están alertando del incremento de muertes que se han visto favorecidas por las altas temperaturas, aunque la causa de origen haya sido un problema cardiovascular, respiratorio u otra enfermedad.
En España, ya se han producido varios grandes incendios forestales (son los que superan las 500 hectáreas). En Almería, en Los Gallardos, se ha producido el incendio forestal más grave de los registrados en España en los últimos años con más de 7.000 hectáreas calcinadas. Y aunque actualmente, según fuentes oficiales, está estabilizado, se continúa con el trabajo de evaluación. Hay 13 personas fallecidas y las cerca de 1.400 personas que fueron evacuadas durante la emergencia, van regresando a sus viviendas algunas de las cuales, están muy dañadas.
Como en otras emergencias y catástrofes, el apoyo psicológico en los primeros momentos es clave para gestionar el shock, la incertidumbre y gestionar las emociones ante una situación tan compleja. El acompañamiento por parte de profesionales en Psicología, además de la alimentación y el cobijo, marca la diferencia ante una vuelta a la rutina con más o menos afectación emocional.
“Cuando el fuego avanza con rapidez, amenaza la vida propia o la de otras personas, obliga a evacuar de forma repentina o provoca pérdidas humanas y materiales, las personas pueden sentirse desbordadas, sin control y en una situación de peligro extremo. A partir de ahí, no es extraño que aparezcan respuestas propias del trauma, como miedo intenso, sensación de irrealidad, recuerdos intrusivos, hipervigilancia, evitación de todo lo relacionado con el incendio o una tristeza muy profunda asociada a la pérdida”, explica Alexander Rose, psicólogo general sanitario experto en terapia a través de la naturaleza.
La mayoría de personas se adaptarán a la nueva situación, pero cabe recordar que el estrés, la sensación de alerta, el insomnio, o revivir el incendio puede suceder durante los primeros días o semanas sin que esto sea preocupante. La APA (American Psychological Association, 2013), asegura que la conmoción y la negación son respuestas típicas a un desastre natural pero como ya sabemos, si persisten en el tiempo, es conveniente acudir a un psicólogo o psicóloga. En el caso de haber perdido a un familiar o amistad en el incendio, o la vivienda, el seguimiento psicológico es especialmente relevante.
Dado lo expuesto, la APA recoge una serie de recomendaciones para ayudar a restaurar el bienestar emocional y la sensación de control en la vida de las personas, entre ellas, las siguientes:
- Limitar la exposición a noticias a través de los medios de comunicación para evitar una sobreexposición y elevar el estrés.
- Si se han creado, es recomendable acudir a grupos de apoyo locales, especialmente, aquellos dirigidos por profesionales debidamente capacitados y con experiencia, como los psicólogos/as.
- Matener hábitos y comportamientos saludables tanto en lo que se refiere al sueño como a la alimentación, evitando el alcohol u otras drogas ya que contribuyen a intensificar el dolor emocional.
Solastalgia, el duelo por la pérdida del entorno tras un incendio forestal
Cuando el incendio afecta a un pueblo o a una zona geográfica amplia la comunidad puede quedar marcada por el miedo a que vuelva a ocurrir o por la dificultad para reconstruir la confianza en el entorno. En el caso específico de los incendios forestales, desaparecen paisajes con los que los y las vecinas tenían un vínculo afectivo. Por este motivo, “la recuperación tras un gran incendio consiste en restaurar el ecosistema desde un punto de vista ambiental, acompañar el proceso de recuperación emocional de las personas y favorecer, en la medida de lo posible, la reconstrucción del vínculo con el territorio porque, recuperar un bosque o un paisaje es también recuperar un espacio de identidad, de encuentro y de bienestar para quienes lo habitan”, afirma Rose.
En este sentido, desde hace unos años, se habla de solastalgia, un término filosófico acuñado por el profesor australiano Glenn Albrecht, usado en Psicología ambiental para “describir el impacto psicológico y malestar que supone la degradación del entorno sobre las personas y las comunidades. Las personas que experimentan solastalgia suelen describir sentimientos de tristeza, pérdida, impotencia, rabia o ansiedad al contemplar la transformación de un paisaje con el que mantenían un fuerte vínculo emocional”. En los incendios forestales con pérdidas humanas y materiales, estas reacciones pueden coexistir con procesos de duelo o con síntomas relacionados con el trauma. Además, apunta el psicólogo, cuando el espacio en el que vives ha cambiado drásticamente, está devastado y el humo persistente durante días o semanas también, “puede dificultar la elaboración de ese duelo y la recuperación emocional. El paisaje deja de ser un refugio para convertirse en un recordatorio constante de la tragedia”.

