Dos años tras la dana: Psicología, acompañamiento y recuperación (3ª Fase)
- 29/10/2026
- La Junta informa
- Dana
- Entrevista
Marina Chartier: a través de la intervención comunitaria hemos atendido el malestar individual y sobre todo, reconstruido una red de personas que pueden acompañarse y sostenerse mutuamente. De esta forma 'la comunidad dispone de más recursos para afrontar tanto las consecuencias de lo vivido como futuras situaciones de incertidumbre'.

las zonas afectadas?
Muchas personas siguen intentando recuperar sus proyectos profesionales o de vida. Todavía hay quienes se angustian y vuelven a sentir miedo cuando suena una alarma meteorológica. La emergencia terminó, pero para muchas personas sus consecuencias siguen muy presentes. Hay familias que continúan afrontando pérdidas económicas, negocios que no han
podido recuperarse y personas que siguen de baja laboral debido al aumento de la sintomatología ansiosa y depresiva tras la catástrofe. No hablamos únicamente de reconstruir viviendas, sino de recuperar la estabilidad, los proyectos personales y la sensación de seguridad.
La respuesta de la población no es homogénea. Hemos visto cómo algunas personas solicitaron ayuda psicológica desde el inicio del proyecto, mientras que otras han pedido apoyo más recientemente, al comprobar que durante las últimas alertas meteorológicas aumentaba su sintomatología ansiosa. Esto nos recuerda que el impacto emocional no siempre se manifiesta de inmediato y que, en ocasiones, es la reactivación del miedo ante una nueva amenaza la que hace que las personas identifiquen su malestar y busquen ayuda.
También hay personas que han optado por evitar cualquier recuerdo de la DANA, incluso participar en actividades de recuperación emocional. En algunos casos, esta evitación funciona como un mecanismo de supervivencia: intentar no conectar con lo vivido, distraerse o mantenerlo apartado para que el pasado no invada su presente. A corto plazo, estas estrategias pueden ayudar a sostener el día a día, aunque, si se mantienen de forma rígida, pueden dificultar la elaboración de la experiencia.
Por otro lado, en personas que ya partían de una situación de mayor vulnerabilidad, como niños, personas con problemas de salud mental previos o familias que atravesaban dificultades importantes, las consecuencias pueden ser más persistentes. En estos casos, sigue presente el miedo a las lluvias y puede resultar especialmente difícil recuperar la rutina, la estabilidad y el proyecto de vida que tenían antes de la catástrofe. Por eso, casi dos años después, no podemos dar por cerrada una situación solo porque haya pasado el tiempo. La recuperación requiere ritmos diferentes y recursos
comunitarios que sigan disponibles para quienes todavía los necesitan.
Esto se refiere a la reactivación de emociones vinculadas a experiencias traumáticas en fechas clave como el aniversario. En el caso de la DANA estas reacciones son evidentes y es muy importante el tratamiento que se le da por parte de las autoridades municipales y de nosotros como profesionales de la psicología, a emociones, no solo de miedo y ansiedad, sino también de dolor emocional, rabia, sensación de injusticia, frustración o impotencia. Muchas personas siguen preguntándose por qué tuvieron que vivir aquello, qué es lo que falló por parte de las autoridades, o por qué todavía no han podido recuperar la normalidad. Otras sienten frustración por las consecuencias que continúan afrontando. El
aniversario puede hacer más presente todo ese malestar.
Además, los recuerdos no se activan únicamente por la fecha. Las imágenes que se difunden, las conversaciones sobre lo ocurrido y las nuevas alertas meteorológicas pueden conectar a las personas con aquella experiencia. Estas reacciones no significan necesariamente que no haya habido avances en la recuperación. Pero sí son respuestas que debemos escuchar y validar, sin minimizar el sufrimiento ni dar por hecho que todo el mundo ha pasado página.
colectivos con los que intervenís.
La colaboración entre el Col·legi Oficial de Psicologia de la Comunitat Valenciana y los municipios afectados se ha centrado en la atención psicológica individual, grupal y comunitaria de la población, junto con programas de prevención, formación y apoyo a los agentes municipales. El objetivo es responder a las necesidades emocionales de las
personas afectadas y reforzar los recursos de los propios municipios para acompañar la recuperación.
En Aldaia, municipio donde desarrollo mi labor, la atención comenzó siendo individual, tanto por demanda directa de las personas afectadas como por la detección de necesidades por parte de otros profesionales. Esta primera intervención dio paso a la creación de pequeños grupos de apoyo emocional, en los que trabajamos aspectos como el afrontamiento, la resiliencia y la gestión del estrés, entre otros. A partir de estos grupos detectamos la necesidad de trabajar también en la
recuperación de los vínculos vecinales. Además de la frustración y el sufrimiento, observamos situaciones de aislamiento, sentimientos de culpa por considerar que no se había hecho suficiente o por haber recibido determinadas ayudas económicas y, en otros casos, una profunda sensación de abandono o injusticia. Los grupos permitieron que las personas compartieran sus experiencias y reconocieran que no estaban solas, que otras también sentían miedo, rabia, culpa o
impotencia. Comprobar que esas emociones eran compartidas ayudó a reducir el aislamiento y a recuperar la confianza en los demás.

También organizamos encuentros de ocio y actividades de distracción para que las relaciones pudieran reconstruirse desde otro lugar, más allá del recuerdo de la catástrofe. Hemos visto cómo personas que inicialmente estaban aisladas han empezado a buscar apoyo en sus compañeros de grupo. Esto cobra especial importancia cuando se activa una alerta meteorológica. Poder escribir a alguien del grupo, preguntar cómo está o comprobar si necesita ayuda reduce
la sensación de estar solo ante la amenaza y devuelve cierta percepción de control y seguridad.
Además, hemos desarrollado las Relajaciones Callejeras, un espacio semanal de encuentro abierto a toda la población, al que algunas personas acuden de forma habitual y otras cuando sienten que lo necesitan. Se realizan en la zona cero de la DANA, por lo que uno de sus objetivos ha sido resignificar espacios asociados a la catástrofe y convertirlos también en lugares de calma, bienestar y encuentro. A través de ejercicios de respiración, relajación y mindfulness, trabajamos la capacidad de conectar con el momento presente y reducir las rumiaciones y los pensamientos anticipatorios que pueden aparecer, especialmente cuando se activan nuevas alertas meteorológicas. Se trata de ofrecer herramientas prácticas para regular la respuesta emocional y, al mismo tiempo, favorecer que las personas puedan volver a relacionarse con esos espacios desde una experiencia diferente, vinculada al cuidado y al bienestar.
También hemos trabajado en la prevención del suicidio mediante el programa V.I.D.A. —Ver, Identificar, Dialogar y Activar—, orientado a mejorar la detección de señales de alarma y la capacidad de actuación de los agentes comunitarios y profesionales que están en contacto con la población.
Por otra parte, hemos desarrollado acciones de prevención del burnout dirigidas a profesionales, con el objetivo de abordar la sobrecarga emocional, reconocer las señales de desgaste y proporcionar herramientas de autocuidado. No podemos olvidar que muchos de estos profesionales también vivieron las consecuencias de la DANA mientras
tenían que seguir atendiendo las necesidades de los demás.
En definitiva, la intervención comunitaria no consiste únicamente en atender el malestar individual. También consiste en reconstruir una red de personas que puedan acompañarse y sostenerse mutuamente. Cuando se recuperan esos vínculos, la comunidad dispone de más recursos para afrontar tanto las consecuencias de lo vivido como futuras
situaciones de incertidumbre.
Como comentaba anteriormente, estos episodios están haciendo que algunas personas que hasta ahora no habían solicitado ayuda psicológica la pidan por primera vez. Durante las alertas del último mes, también hemos observado un aumento de las solicitudes de atención por parte de agentes municipales que presentan síntomas de burnout o desgaste profesional. Las alertas pueden reactivar el miedo, el malestar y otros síntomas de ansiedad en personas que ya forman parte de la red de atención psicológica puesta en marcha tras la DANA.
Por eso, en Aldaia hemos desarrollado un trabajo específico de prevención y acompañamiento. Hemos identificado, hogar por hogar, situaciones de posible vulnerabilidad ante las lluvias, especialmente en viviendas situadas en bajos y primeros
pisos. A través de contactos telefónicos y visitas domiciliarias, hemos ofrecido pautas sobre cómo actuar ante una alerta: seguir las indicaciones oficiales, trasladarse a plantas superiores cuando sea seguro y esté indicado, o contemplar alternativas, como acudir a casa de familiares si las circunstancias lo requieren. Esta labor se agradece mucho porque responde a una necesidad que va más allá de la información práctica: las personas quieren sentir que no son un número, que los servicios sociales conocen su situación y tienen en cuenta sus necesidades. Sentirse localizadas y saber que hay profesionales pendientes de ellas también contribuye a recuperar cierta seguridad.
Por otro lado, las personas que participan en las Relajaciones Callejeras están utilizando las estrategias de respiración, atención al momento presente y mindfulness que han aprendido para regular sus emociones y reducir las rumiaciones que aparecen cuando suenan las alarmas.
Finalmente, fomentamos el acompañamiento entre los propios participantes, animándoles a llamarse o escribirse cuando aparece el miedo. Saber que pueden contactar con alguien que comprende lo que están sintiendo ayuda a reducir la ansiedad y a afrontar la alerta con mayor sensación de apoyo y control. No podemos eliminar la incertidumbre meteorológica, pero sí ayudar a que las personas sepan cómo actuar, dispongan de recursos para regular su respuesta emocional y no tengan que afrontar solas esos momentos.
La experiencia nos ha demostrado que, ante una emergencia comunitaria, es fundamental intervenir de forma simultánea en diferentes niveles: la atención psicológica individual, el trabajo grupal, la intervención comunitaria y el acompañamiento a los propios agentes municipales.
La investigación en salud mental señala el apoyo social como uno de los factores protectores más relevantes. Sin embargo, una catástrofe puede debilitar precisamente esas redes de apoyo, favoreciendo el aislamiento y la pérdida de vínculos. Por eso, fortalecer las relaciones entre vecinos y vecinas no solo ayuda a afrontar el malestar en el presente, sino que permite que esos vínculos permanezcan una vez finalizada nuestra colaboración con los municipios. El objetivo no es únicamente acompañar a las personas durante la emergencia, sino contribuir a que la comunidad conserve recursos propios para cuidarse y sostenerse en el futuro.
Noticias relacionadas
- 29/10/2026
Rosa Molero, doctora en Psicología especializada en trauma: 'El objetivo de la recuperación no es olvidar lo sucedido sino poder recordarlo sin volver a sentir que estamos en peligro'
Leer
- 20/10/2026
En aquests dies posteriors, per a la ciutadania és indispensable rebre informació clara, suport social i poder accedir acompanyament psicològic quan siga necessari.
Leer
- 16/10/2026
La vocal, Purificación Párraga, miembro de la Plataforma Dana en Acción Directa, ha afirmado que la experiencia ha demostrado la necesidad de contar con profesionales de la psicología de emergencias, de trauma, y 'sumar el valor que aporta la psicología comunitaria y de la intervención social'.
Leer
- 18/09/2026
El presidente de la Academia de Psicología de España aborda los retos de la profesión ante la inteligencia artificial, las nuevas demandas sociales y la necesidad de reforzar la conexión entre investigación y práctica profesional.
Leer
- 05/08/2026
En este espacio de coordinación entre administraciones, asociaciones de personas afectadas, y profesionales, la vocal, Pura Párraga, ha explicado las intervenciones desarrolladas por el COPCV tras la barrancada.
Leer
- 31/07/2026
El director del Máster de Psicología del Deporte y coordinador del Área de Psicología del Deporte del COPCV analiza la evolución de la especialidad, sus retos y oportunidades en una entrevista publicada por la Revista 'Psicología Aplicada al Deporte y al Ejercicio Físico' del COP-Madrid.
Leer
