Entrevista a José Mª Peiró: «Pensar responsablemente sobre el futuro no es adivinar lo que pasará, sino plantear lo que queremos construir»

El presidente de la Academia de Psicología de España aborda los retos de la profesión ante la inteligencia artificial, las nuevas demandas sociales y la necesidad de reforzar la conexión entre investigación y práctica profesional.

Foto. Imagen recomendada: 800 x 800 px. En el editor: 240 x 240 px.
José Mª Peiró Silla
Catedrático emérito y profesor de Psicología Social de las Organizaciones de la Universitat de Valencia, en sus más de 45 años de trayectoria profesional, ha investigando sobre el comportamiento humano en el trabajo y el bienestar laboral; ha publicado más de 300 artículos en revistas científicas y participado en alrededor de 30 libros y monografías; y ha ostentado cargos de responsabilidad en organizaciones como Instituto de Investigación de Psicología de los RRHH, Desarrollo Organizacional y Calidad de Vida Laboral (IDOCAL), la Asociación Internacional de Psicología Aplicada (AAIP), la European Association of Work and Organizational Psychology (EAWOP), la European Netwok of Organizational and Work Psychologists (ENOP), investigador del Instituto Valeciano de Investigaciones Económicas (IVIE). 
 
Como conferenciante y divulgador, ha compartido sus conocimientos con rigor y con el convencimiento de contribuir al desarrollo de la disciplina psicológica tanto en el ámbito académico como en el aplicado. 

Desde febrero de 2026, Peiró es presidente de la Academia de la Psicología de España (APE). Tras este nombramiento, en el COPCV hemos querido conversar con él para conocer la línea de actuación de la APE y acercarnos a sus reflexiones sobre la disciplina psicológica en un contexto como el actual, en el que los cambios sociales y económicos de producen a un ritmo vertiginoso dando lugar a nuevas situaciones, demandas y necesidades tanto dentro como fuera de la Psicología: las implicaciones del uso de la IA, el aumento de la demanda de psicólogos/as por parte de la ciudadanía, la necesidad de  organizaciones saludables, la importancia de la autorrealización en el trabajo, etc. 

 ENTREVISTA
¿Qué supone a nivel personal y profesional el nombramiento como presidente de la Academia de Psicología de España, ?

En primer lugar, ese nombramiento me produce un sentimiento de gratitud a los académicos por haber depositado en mí su confianza para llevar adelante, con la colaboración de todos ellos y sobre todo con la de la Junta de Gobierno, el desarrollo de la Academia en esta nueva etapa. 


Es un honor presidir esta institución que reúne a investigadores, profesores y profesionales de gran prestigio en la psicología española y en la internacional. La Academia es una institución que ofrece oportunidades excepcionales y genera sinergias en la valía y aportaciones de sus miembros, posibilitando una mayor proyección en la sociedad española y también en la propia psicología.


Para mí, esta responsabilidad representa la oportunidad de prestar un servicio a la psicología de nuestro país y también en su proyección internacional. Por otra parte, soy consciente de las exigencias del desempeño del cargo, que implica liderazgo, en la progresiva realización de la misión y objetivos de la Academia. Cuando me planteé presentar mi candidatura, animado por diversos académicos, lo hice con la confianza y convicción de que ese liderazgo sería compartido y distribuido. De hecho, en los meses en que venimos funcionando, he podido constatar el magnífico apoyo de la Junta de Gobierno y de los académicos en general. Quiero agradecer, también a nuestro presidente fundador, el profesor Carpintero, su apoyo constante en la transición y en esta nueva etapa.

En esta nueva andadura en la que hay más cambios en la Junta de Gobierno, ¿han establecido nuevos retos u objetivos para el organismo?

Nuestra Academia es una institución joven y creo que, a la hora de plantearse retos y objetivos, lo más conveniente es refrescar la misión y los fines que tiene establecidos en los Estatutos, teniendo en cuenta las transformaciones actuales. La Academia tiene como misión la consecución, promoción y mantenimiento del más alto nivel científico, cultural y social en la psicología, así como el impulso de su práctica en beneficio de los individuos y la sociedad.  Esa misión, se concreta en una serie de fines.


Uno de los fines plantea que la academia lleve a cabo actuaciones para la prospección, y análisis crítico de la evolución científica y tecnológica, de la psicología tanto en el ámbito nacional como en el internacional. Los desarrollos tecnológicos y cambios sociales plantean retos en los que la Academia ha de realizar su contribución. Otro de los fines consiste en asesorar e informar con respecto a materias relacionadas con la psicología a cuantas instancias lo soliciten o requieran y, en particular, a las instituciones dedicadas a la formación y ejercicio de la psicología. En este aspecto, la colaboración con las organizaciones colegiales y con el Consejo, y también con la Conferencia de Decanos es fundamental.


En el periodo que ahora comenzamos, la Academia se plantea continuar impulsando actividades como los Miércoles con la Academia, que son sesiones en las que los académicos presentan los avances y desarrollos de los diferentes ámbitos disciplinares de la psicología. Otra actividad que seguiremos impulsando es la Escuela de Psicología José Germain de la UIMP. También se va a seguir promoviendo la “publicación de trabajos realizados por miembros de la Academia o presentados a ella para su examen, así como la elaboración de memorias periódicas que reflejen los avances científicos y tecnológicos de relevante significación para la psicología”. Además de las colecciones y publicaciones existentes, vamos a plantear la publicación de un Anuario de la Academia de Psicología de España en el que se harán públicos y accesibles esos trabajos.


Sin ánimo de ser exhaustivo, mencionaré para finalizar la actividad internacional. La Academia es miembro de la Unión Internacional de Academias y se plantea colaborar en ese marco con academias de otros países para abordar, cuestiones relevantes como las implicaciones de la digitalización y la inteligencia artificial en la sociedad.

Su trayectoria profesional se ha desarrollado en el ámbito universitario. Desde el COPCV se ha apostado y motivado la comunicación entre la universidad y la psicología aplicada, ¿considera que esta relación es fundamental para que la disciplina avance y se adapte a un contexto en continuo cambio?

Esta comunicación es necesaria y para que resulte fructífera y eficaz, la colaboración entre investigación y práctica profesional no puede limitarse a potenciar la transferencia de la investigación a la práctica. Se ha de producir en todas las fases que hacen posible una intervención profesional basada en la evidencia científica. Así, se ha de producir en el proceso de generación, y producción del conocimiento, en el de la transferencia y utilización de ese conocimiento y en el desarrollo de instrumentos, tecnologías e intervenciones que mejoren la calidad de la práctica profesional, así como en la evaluación psicológica y contextual y en la valoración de los programas de intervención.


La APE, durante la próxima etapa, se plantea promover actividades, jornadas y foros conjuntos (p.e. think-tank), entre investigadores y profesionales que potencien una colaboración mayor y más eficaz en todos esos aspectos. Una iniciativa en esta dirección, a celebrar próximamente, es el análisis, en una mesa de debate, con los directores de las principales revistas psicológicas para analizar las políticas de comunicación científica y cómo promueven la transferencia y colaboración entre investigadores y profesionales. 


Otra actividad especialmente interesante, y en mi opinión modélica, es la colaboración entre la APE, el COP-CV y la FIDAP en el ciclo anual de conferencias ‘Académicos de la Psicología con la Academia’ y ‘Encuentros en la Fundación’ que este año celebra su sexta edición.

Dígame cuál es su opinión y valoración sobre algunos de los temas actuales:
- La irrupción de la inteligencia artificial está transformando la sociedad. ¿Qué uso puede tener para la Psicología y sus profesionales?

La irrupción de la IA es un fenómeno de amplio calado que no resulta fácil de calibrar en cuanto a su alcance y efectos. Las noticias recientes son alarmantes por las declaraciones de investigadores y desarrolladores que están en el frente de la investigación en las grandes empresas internacionales y que advierten de los peligros y de la potencial falta de control sobre actuaciones peligrosas de la IA.


En lo que se conoce, desde la aparición de las aplicaciones de LLM y otros similares con amplio uso en muchos ámbitos de la vida cotidiana y también académica, profesional, etc., es importante constatar sus implicaciones para los comportamientos de las personas y sus respuestas psicológicas y sociales. Todos esos cambios en los comportamientos, prácticas, usos y hábitos lógicamente generan nuevas demandas de asesoramiento y ayuda profesional de los psicólogos.  Son de dominio común las alertas que se vienen haciendo desde distintas instancias sobre los peligros para los niños y jóvenes de un uso excesivo y sin preparación de las diferentes aplicaciones de la IA y de las redes sociales. Lo son también las consideraciones sobre su impacto en el empleo y los riesgos de que la IA pueda realizar actividades laborales muy diversas, de modo que incremente el desempleo y reemplace a trabajadores. Estos y otros muchos cambios tienen claras repercusiones sobre las demandas que las personas y las instituciones y organizaciones pueden plantear a los profesionales de la Psicología. Además, dado que las personas tienen acceso a mucha más información sobre las cuestiones psicológicas que les interesan o preocupan, puede variar la forma en que interactúan con los profesionales de la psicología, al contar con más información obtenida por ‘consultas’ más o menos acertadas apropiadas a la IA. 


Por otra parte, es ya un hecho que diversas aplicaciones de la IA están incidiendo en la práctica profesional de los psicólogos en los diferentes ámbitos en los que nuestra profesión presta sus servicios. En ocasiones, dichas aplicaciones y sus ofertas son claramente inadecuadas e irresponsables, buscando sustituir la labor de los psicólogos y psicólogas sin una fundamentación y validez adecuadas. También las hay que aportan apoyos útiles para la práctica profesional, que pueden facilitarla y hacerla más eficaz. Se están abriendo nuevas formas y modelos de práctica con planteamientos y supuestos diferentes que sin duda van a suponer una competencia adicional a las formas y usos de las prácticas profesionales ya existentes. Es importante que los psicólogos y también la organización colegial presten atención a estas innovaciones, valorando sus fortalezas y también sus debilidades y peligros. En la próxima década, nuestra profesión va a seguir experimentando cambios importantes y es necesario obtener ventaja y valor al mismo que se identifiquen y prevengan los riesgos y peligros que pueden concitar. 

Usted es una referencia internacional en psicología del trabajo. ¿Cuál es el principal reto en este ámbito?

El reto principal de la psicología en el mundo del trabajo y de las organizaciones es sin duda aportar valor para contribuir a que los trabajadores encuentren en su trabajo oportunidades de desarrollo, satisfacción y bienestar, con experiencias de autoeficacia y autorrealización, y las empresas obtengan contribuciones relevantes, valiosas y productivas de su personal. Además, todo ello se ha de desarrollar en entornos seguros, saludables y con un clima positivo para trabajadores y empresas, teniendo en cuenta también a los usuarios y otros grupos de interés de la empresa. Esta aspiración, sin duda ambiciosa, es posible al menos en parte, en la medida en que los profesionales plantean unos servicios de calidad y basados en la evidencia científica y en la buena práctica profesional. 


Por lo general, al plantear retos para la psicología desde el mundo del trabajo en los tiempos que corren, se insiste en la construcción de organizaciones saludables, prestando especial atención a la salud mental. También se insiste en el bienestar en el trabajo y por el trabajo. Sin duda, esos son retos importantes; sin embargo, me parece que atender a la cualificación de los trabajadores, al desarrollo de sus competencias, no solo las específicas del puesto o profesión, sino también las transversales y otras relevantes, es algo fundamental. También lo es el rediseño de puestos, procesos y contexto de trabajo, de forma que optimicen el adecuado ajuste dinámico entre trabajo y trabajador, en habilidades y competencias y en actitudes y perfiles de personalidad. Además, habida cuenta del dinamismo en los cambios en el trabajo, es fundamental la flexibilidad y la capacidad de los trabajadores y las empresas de ‘aprender-a-aprender’. Las organizaciones no puede ser solo ámbitos o lugares saludables, han de crear las condiciones para que las personas se realicen en su trabajo ayudándoles a manifestar y poner en juego las competencias valiosas para que contribuyan a los fines de la organización y también a sus legítimas aspiraciones de dignidad y desarrollo personal y profesional. La Carta de Ottawa (1986) ha descrito la salud como "la capacidad de realizar las propias aspiraciones, satisfacer las necesidades y adaptarse al entorno". Desde este enfoque, la salud en el trabajo ha de atender a crear las condiciones para que esa capacidad se pueda actualizar y poner en juego. 


La psicología en las empresas ha de contribuir con una actividad profesional basada en la teoría científica y en la evidencia empírica a que los trabajadores realicen sus aspiraciones, satisfagan necesidades y se adapten al entorno, y con ello contribuyan a la productividad y desarrollo de la empresa. El psicólogo ha de contribuir a la creación y diseño de sistemas organizativos que hagan eso posible de forma sostenible para la propia empresa, siendo competitiva, eficaz y productiva. Todo esto, además, en un entorno cambiante y con frecuencia de forma rápida. Ello va a requerir de los profesionales de la psicología, capacidad innovadora, creativa, adaptativa y de actualización y formación constante incluso revisando los propios supuestos y paradigmas de evaluación, intervención y valoración de las intervenciones. No se trata de ‘objetivos diana’ que se alcanzan de una vez por todas, son más bien ‘objetivos estrella polar’ que, aunque no se alcancen del todo, guían el trabajo y los progresos de nuestra profesión. 

Como presidente de la Academia, ¿cómo imagina la Psicología Española en un futuro? Por ejemplo, de aquí a 10 años.

Es importante señalar que el desarrollo de la psicología en España en las últimas décadas ha sido excepcional en muchos aspectos. Entre ellos en la investigación, el desempeño profesional, la docencia y la divulgación social de la cultura psicológica. Hace veinte o treinta años era imposible vislumbrar los niveles alcanzados en cuanto al volumen de los psicólogos, la amplitud de los ámbitos disciplinares de investigación y los campos en los que los psicólogos desarrollan su actividad profesional. 


Ahora tenemos nuevos retos: los desarrollos tecnológicos, en especial los de la inteligencia artificial, están transformando las demandas y la oferta de servicios y, con ello, la profesión. Las transformaciones sociales y las desigualdades que con frecuencia introducen junto con el incremento social de la demanda sentida de los servicios psicológicos plantean a la nuestra disciplina y profesión el reto de plantear nuevos paradigmas y modelos de intervención. La diversidad demográfica y social creciente requiere la elaboración de estrategias cada vez más complejas y sofisticadas que contemplen y den respuesta a esa multiplicidad y cada vez mayor diversidad de demandas. 


No resulta fácil vislumbrar el escenario futuro dentro de diez años, pero las tendencias que observamos sugieren que la psicología tendrá que prestar más atención a las intervenciones basadas en el diseño y que atiendan de manera más eficaz a las nuevas demandasen volúmenes apropiados. Ello va a requerir una mayor colaboración e interrelación entre la investigación, especialmente aplicada, y la práctica profesional. Por otra parte, la complejidad de las problemáticas y su carácter multinivel van a requerir un abordaje que contemple tanto aproximaciones individuales como colectivas, grupales, organizativas y comunitarias y a las relaciones entre los diferentes niveles de actuación.


Además, en una aproximación de intervenciones basadas en el diseño, el papel de los psicólogos no se limitará a la parte operativa de la intervención, sino que cobrará mayor importancia (probablemente crítica) su actuación en la definición de las demandas y las necesidades, en la identificación de los grupos de interés, y en el análisis de la evidencia científica y profesional disponible. A partir de esos inputs, la labor primordial del psicólogo tendrá que centrarse en el diseño de intervenciones, por lo general multinivel y en los planteamientos necesario para su evaluación, de las aplicaciones piloto, y también de las que se lleven a cabo en su realización en la fase de escalamiento.


Todas estas cuestiones van a requerir que se fortalezca el impacto de la psicología sobre las políticas sociales y comunitarias. La contribución de la psicología a la sociedad ha de ampliarse, buscando una mayor visibilidad y puesta en valor de los descubrimientos y hallazgos de la investigación psicológica y de sus modelos de intervención en los diferentes campos profesionales de la disciplina.


Por supuesto, todos estos cambios que ya se van viendo actualmente y que necesitan ampliarse e ir consolidándose, van a requerir un giro y replanteamiento importante en la formación de los psicólogos en todos sus niveles: en el grado y postgrados, en la formación investigadora y en el desarrollo profesional continuo. Esos cambios lo han de ser en las temáticas y contenidos y también en las formas en que se enseñan y se practica, bajo la supervisión de profesionales experimentados. Además, han de plantearse considerando los inputs relevantes para esa formación (los avances disciplinares, en teoría, conocimiento empírico y tecnología) y también los outputs, o resultados relevantes que se pretenden en la formación. Esos resultados han de incluir las competencias, habilidades y actitudes que han de tener los profesionales para desempeñar adecuadamente su profesión. Por último, la formación ha de considerar unos procesos de aprendizaje-enseñanza que posibiliten tanto la formación y aprendizaje de los contenidos derivados de los “inputs” como los requeridos por los outputs.


En realidad, responder a esta pregunta hubiera sido más fácil si me hubiera acogido a la fórmula de Valle Inclán que cuando le preguntaban sobre el teatro del futuro respondía “si lo supiera ya lo estaría escribiendo”. Efectivamente, no tengo claro cómo será la psicología de dentro de diez años, pero tengo la impresión de que algo de ello lo estamos escribiendo ya… Puede que haya transformaciones inesperadas y cambios radicales que replanteen muchas cosas, pero pensar responsablemente sobre el futuro no es un ejercicio para adivinar lo que pasará, sino para ir planteando, con un análisis concienzudo y lo más riguroso posible, lo que “queríamos que pase” o, mejor, lo que queremos construir. Vamos a seguir entre todos, esa labor que es la base para construir nuestro futuro en lo que esté en nuestras manos.

¿Y qué le gustaría trasmitir a los jóvenes psicólogos y psicólogas? 

Recuerdo cuando empezábamos como psicólogos, a finales de los 70 del siglo pasado, en los tiempos en que se creaba el Colegio, que teníamos una gran ilusión por mostrar que la psicología era muy útil para la sociedad. Teníamos muy pocos recursos, las bibliotecas tenían muchos menos libros y revistas, por supuesto en papel, y estaba poco disponible la tradición y experiencia profesional de los pocos profesionales que ya practicaban la psicología. Ahora bien, había una gran ilusión por demostrar que podíamos contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas, grupos y comunidades, desde el convencimiento de que la psicología era necesaria. La salida de las primeras promociones fue generando lo que a veces he llamado “presión de oferta psicológica” para incrementar la conciencia de la demanda de la psicología en la época en que se iniciaba la democracia y se daban pasos para ir desarrollando el Estado del bienestar.


Ahora los tiempos han cambiado, hay muchas más oportunidades de formación, más puestos de trabajo en las administraciones públicas -aunque muchos menos de los que son necesarios- muchos más recursos profesionales y también más oportunidades si se buscan y se construyen. Ahora bien, hace falta la misma o más ilusión de los nuevos profesionales. Mi sugerencia en este nuevo contexto sería estar muy atento a las nuevas demandas y necesidades y seguir trabajando con ilusión y convencimiento de que la psicología tiene capacidad para contribuir a mejorar nuestra sociedad promoviendo la salud y bienestar integral de las personas. Es decir, fortalecer y promover su “capacidad de realizar las propias aspiraciones, satisfacer las necesidades y adaptarse al entorno” fortaleciendo sus competencias y su desarrollo profesional y personal. Entendemos que de ese modo se potencia su autorrealización y bienestar eudaimónico y hedónico. 

 

 



Noticias relacionadas

  • 14/09/2026
Nuevo informe de evaluación de test editados en España

La Comisión Nacional de Test del COP, evalúa anualmente la calidad de los test editados en nuestro país con la finalidad de ofrecer a los y las psicólogas información técnica a la hora de decidir usar esta herramienta profesional.
Leer

  • 31/07/2026
Enrique Cantón: 'La Psicología del Deporte vive uno de sus momentos de mayor desarrollo'

El director del Máster de Psicología del Deporte y coordinador del Área de Psicología del Deporte del COPCV analiza la evolución de la especialidad, sus retos y oportunidades en una entrevista publicada por la Revista 'Psicología Aplicada al Deporte y al Ejercicio Físico' del COP-Madrid.
Leer

  • 28/07/2026
Pautas psicológicas para hacer frente a las consecuencias de los incendios en España

El artículo expone la importancia de la conducta humana a la hora de prevenir los incendios y la cómo afectan a la salud mental infanto-juvenil.
Leer

  • 27/07/2026
Entrevista a Alexander Rose, psicólogo: 'Recuperar un bosque, es recuperar un espacio de identidad, de encuentro y de bienestar para quienes lo habitan'

Hablamos con el compañero sobre las consecuencias psicológicas de los incendios y la relación emocional que los seres humanos establecemos con la naturaleza. Rose además nos explica conceptos como el de solastalgia y ecoansiedad.
Leer