Día Internacional para la Prevención del Suicidio (10 septiembre) - Entrevista a los colegiados Miguel Perelló y Consuelo Martínez

Miguel Perelló y Consuelo Martínez, colegiados especialistas en psicología clínica del Col·legi Oficial de Psicologia de la Comunitat Valenciana, y directores del Centro de Aplicaciones Psicológicas de Valencia, consideran que dar más visibilidad al suicidio y aumentar el número de psicólogos en Atención Primaria facilitaría su prevención.

En la Comunitat Valenciana, en 2017, se suicidaron 397 personas (288 hombres y 119 mujeres), según datos del Instituto Nacional de Estadística, que revelan también que se suicidan 3 veces más hombres que mujeres, pero que realizan el doble de tentativas las mujeres. En total, el 50% de las personas que se suicidan han tenido alguna tentativa previa. Concretamente, en la Comunitat Valenciana, el Servicio de Atención Sanitaria a las Urgencias y Emergencias registró en 2015 más de 4.500 tentativas de suicidio.   

Para reducir estos datos, los psicólogos clínicos Miguel Perelló y Consuelo Martínez destacan la necesidad de “un enfoque multisectorial y multidisciplinar que implique a las instituciones a desarrollar recursos y planes, con presupuesto para su implementación, y que permita abordar el problema desde disciplinas como la psiquiatría, psicología, servicios sociales, etc.”.

 

¿Se habla lo suficiente del suicido? ¿Ayudaría a su prevención que la sociedad hablara más sobre este problema?

Hablar de la muerte siempre es algo que suele costarnos, si ésta se produce por suicidio suele ser doblemente difícil. Cómo ya hemos comentado la persona que tiene ideas de suicidio no quiere morir, solo quiere dejar de sufrir, y ve en el suicidio la única solución. Darle más visibilidad a este problema, desde perspectivas profesionales y científicas podría ayudar tanto a familiares como a la propia persona a entender mejor lo que le pasa y a saber que existen alternativas terapéuticas que le pueden ayudar a aliviar su dolor y sufrimiento y la desesperanza que sienten.

Darle más visibilidad también ayudaría a dar a conocer a la población los recursos a los que puedan acudir tanto familiares como pacientes y por tanto facilitaría su prevención.

Sin embargo, también es muy importante cómo se trata y se informa. Hacerlo de forma inadecuada, por ejemplo, al dar una noticia en los medios de comunicación, puede provocar conductas suicidas de imitación, especialmente cuando se informa sobre el método utilizado. Por eso es de vital importancia que la información que se ofrezca sea tratada de forma responsable, con información contrastada con especialistas en el tema, ofreciendo recursos a los que se puede acudir y mensajes positivos que den confianza para poder hablar de ello tanto a la persona con ideas de suicidio como a familiares y allegados.

 

¿Cuáles son las principales causas del suicidio? ¿Están más asociadas a enfermedades mentales o a crisis puntuales por las que podría pasar cualquier persona?

Como principal causa encontramos a una persona que está inmersa en una situación de crisis que no sabe cómo afrontarla y ve el suicido como una forma de salida y un alivio del malestar que le está causando. El dolor y sufrimiento que siente es tan intenso que junto con la desesperanza de que eso no va a cambiar, ve el suicidio como la solución a su sufrimiento. Por tanto, más que hablar de causas directas del suicidio, tenemos que hablar de factores de riesgo:

  • Existen factores personales, laborales, emocionales, presencia de problemas de salud mental, antecedentes familiares de suicidio, etc., que pueden hacer a una persona más vulnerable a tener ideas de suicidio.
  • Padecer una Depresión clínica o trastorno psiquiátrico mayor con o sin otros trastornos mentales comórbidos, estar desempleado o jubilado, padecer una enfermedad crónica, tener un trastorno de la personalidad,haber tenido antecedentes de tentativas de suicidio, especialmente cuando se han utilizado métodos violentos, haber sufrido una pérdida significativa reciente, falta de apoyo social y aislamiento son algunos de los factores que aumentan el riesgo de suicidio.Esto no quiere decir que todas las personas que tienen una enfermedad crónica, o hayan sufrido una pérdida vayan a tener ideas de suicidio. Los factores personales, las habilidades de gestión de emociones y de resolución de problemas y el apoyo social con el que cuenten, modularan este riesgo.

Podríamos decir que alrededor del 90% de las personas que intentan suicidarse o lo hacen tienen problemas mentales. Aquellas enfermedades mentales en las que se presenta son Trastornos depresivos, adicciones, trastornos bipolares, esquizofrenia y trastorno límite de la personalidad. El 10 % restante de los que no tienen un trastorno mental sí que tienen síntomas subclínicos de tipo depresivo, es decir, sin llegar a padecer un trastorno sí que tienen algunos síntomas característicos de algún trastorno depresivo.                                                                                                                                                                                                                              

¿Suelen pedir ayuda las personas que piensan en suicidarse? ¿Se puede detectar previamente cuando una persona está en una situación vulnerable ante el suicidio?

Uno de los mitos sobre el suicidio es que las personas que realmente quieren suicidarse no lo dicen, esto es falso. Cuando una persona habla sobre el suicidio o verbaliza lo que le “aliviaría desaparecer” o “si muriera no sería una carga para nadie”, es un indicio de que hay un riesgo potencial. Incluso se puede pensar que una persona que lo ha intentado una vez ya no lo va a hacer, nada más lejos de la realidad, un 10 % de las personas que lo intentan una vez acaban suicidándose y un tercio de las personas que lo han intentado una vez vuelven a intentarlo.Esto no quiere decir que todas las personas verbalicen de manera clara el deseo de morir, aunque indirectamente sí que lo expresan, mediante comportamientos como, empezar a ordenar sus papeles o pertenencias, o incluso puede ocurrir que repentinamente se muestre relajada y contenta, esto puede ser un síntoma de que ya ha tomado la decisión y tiene un plan para llevarlo a cabo.

Otros comportamientos o síntomas que nos tienen que alertar de que hay un riesgo de suicidio son:

  • Aislamiento y no querer estar con nadie
  • Verbalizar sentimientos de desesperanza y sentimientos de estar atrapado
  • Aumentar el consumo de alcohol o drogas
  • Hacer actividades arriesgadas
  • Despedirse de los seres queridos como si ya no fuera a ver nunca más, al igual que regalar pertenencias o cerrar asuntos importantes.
  • Cambios de humor, de personalidad o estar excesivamente agitados o bien periodos de calma después de estar muy agitados.
  • Por supuesto, obtener medios para suicidarse o visionar páginas web de cómo suicidarse.

 

¿Cómo se puede prevenir? ¿Con qué herramientas cuentan los profesionales?

Los datos de los que disponemos actualmente nos indican que el suicidio se puede prevenir y para ello se necesita un enfoque multisectorial y multidisciplinar. Es decir, se necesita la implicación tanto de las instituciones para desarrollar recursos y planes que estén disponibles de manera efectiva y que cuenten con presupuesto para su implementación (formación de médicos, periodistas, grupos de apoyo, talleres, recurso de divulgación para la población, etc.)., como abordar el problema desde distintas disciplinas, psiquiatría, psicología, servicios sociales, etc. Siempre desde un enfoque científico y con tratamientos validados empíricamente.

Actualmente los profesionales de la salud mental cuentan con tratamientos efectivos para la prevención del suicidio. El tratamiento psicológico de orientación cognitivo-conductual se ha mostrado eficaz en el tratamiento de la prevención del suicidio. 

 

La Generalitat Valenciana cuenta con un Plan de Prevención desde 2016, ¿funcionan este tipo de programas?

Este tipo de programas funcionan más en unidades especializadas como en Salud mental o en Unidades de Conductas Adictivas, pero en Primaria no se tiene en cuenta tanto, aunque sí que se tiene acceso mediante la plataforma informática (ABUCASIS) a un cuestionario para valorar el riesgo de suicidio.

Detectar aquellos casos con características subclínicas es muy complicado, además se añade la problemática de la sobre-prescripción de antidepresivos en medicina primaria entrastornos adaptativos o depresivos sabiendo que muchas veces estos fármacos producen efectos deshibitorios, aumentando el riesgo de suicidio.Se tendría que dar más protagonismo al tratamiento psicológico que al farmacológico siendo una de las claves para prevenir el suicidio, aumentando el número de psicólogos en Atención Primaria.

En cuanto al funcionamiento de estos programas, los estudios que evalúan los programas de prevención del suicidio suelen estar de acuerdo en que estos programas tienen efecto. Principalmente, se destaca el grado de satisfacción de los participantes con los servicios, ya que tienden a sentirse relevantes y les ayuda a formar círculos de apoyo más sólidos. En algunos estudios se ha observado una reducción del 50% de la tasa de suicidio con respecto a la población estándar. Además, estos programas tienen a ser muy útiles a la hora de ayudar a detectar y manejar la conducta suicida tempranamente.

Sin embargo, la mayoría de estudios también señala que la duración de estos programas tiende a ser más corta de lo preferible, por lo que impulsar otras iniciativas de prevención y mantener las actualmente establecidas en el tiempo podría tener un impacto muy positivo en las poblaciones con mayor riesgo de suicidio. Además, se tendría que dar formación continua a todos los profesionales de la Salud.