¿Cómo promover la salud mental en las pymes?

Según un informe publicado por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), y elaborado por Salud Mental Ammfeina.

Las consecuencias y los costes de los problemas de salud mental en el ámbito laboral afectan tanto a las organizaciones como a la población trabajadora, influyendo directamente en la satisfacción y bienestar de estos últimos, en su vulnerabilidad ante posibles riesgos laborales y en la merma de los recursos personales para el manejo, afrontamiento y recuperación del estrés. Por lo tanto, las estrategias y acciones de promoción de la salud mental y su inclusión, conceptual y ejecutiva, en el marco global de la salud laboral se configuran como elementos de gran trascendencia para las políticas de prevención de estas alteraciones en el entorno laboral, así como de las de permanencia o, en su caso, de reincorporación, de la persona afectada.

Con esta introducción se presenta un informe publicado por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), y elaborado por Salud Mental Ammfeina, a través del cual se pone de relieve la necesidad de favorecer una cultura de promoción del bienestar y la salud mental en las pymes, de cara a alcanzar una política global de salud en el entorno empresarial, que derive en un mejor bienestar psicológico y emocional de las personas y de la sociedad en su conjunto.

Las empresas y las personas trabajadoras pueden beneficiarse de la inclusión de la salud mental y el bienestar en el marco de la salud laboral de las empresas

Tal y como señalan sus autores, si se incluye la salud y el bienestar mental en el marco de la salud laboral de las empresas, desarrollando estrategias de promoción del bienestar y de la salud mental, así como políticas de prevención de riesgos psicológicos y sociales, pueden beneficiarse significativamente muchos procesos, tales como, “los procesos de adaptación y mantenimiento del empleo, la calidad de éste, el clima laboral, la reincorporación al trabajo en condiciones óptimas (cuando, por circunstancias diversas relacionadas con la salud mental, se produce una interrupción temporal de la relación laboral), a no exclusión del mercado laboral o la incorporación de personas con problemas de salud mental al empleo”.

En este contexto, la interrelación de las empresas con otros recursos y agentes disponibles (sociales, sectoriales especializados en salud mental e inclusión laboral o los propios vinculados a las administraciones públicas) puede contribuir significativamente a la hora de facilitar estas políticas de promoción y prevención de la salud mental en las empresas.

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