Asociación entre trastornos del sueño y estrés parental
¿Qué relación tienen los trastornos del sueño y el estrés parental? ¿Hasta qué punto la calidad de sueño en los padres e hijos se asocia a mayor ansiedad de los padres?
¿Qué relación tienen los trastornos del sueño y el estrés parental? ¿Hasta qué punto la calidad de sueño en los padres e hijos se asocia a mayor ansiedad de los padres? Esta fue la pregunta de investigación de un estudio publicado en la revista PlosOne.
Se sabe que existe una interconexión bidireccional entre el estrés y los trastornos del sueño. Así, el estrés puede propiciar la aparición de trastornos del sueño, y viceversa. En el contexto parental, se postula que existe además una interacción compleja entre el propio sueño, el estrés, el estado de ánimo y la fatiga de los padres, así como el sueño de sus hijos. Sin embargo, estas relaciones no han sido estudiadas en profundidad y los estudios son escasos.
Por este motivo, los autores del estudio analizaron la relación entre trastornos del sueño en padres e hijos y el nivel de estrés parental. Para ello, utilizaron una amplia muestra de 14.009 empleados, todos con hijos dependientes.
Se observó que, en la muestra seleccionada, el 2.2% de los empleados presentaron quejas médicas por estrés. Asimismo, el 12.5% presentó quejas por trastornos del sueño, como insomnio, hipersomnia o apnea del sueño. Además, el 2.0% de los hijos e hijas de los participantes fueron a consultas médicas por trastornos del sueño.
Después de ajustar los datos por edad, sexo y estado civil, se encontró que las tasas de estrés son 1.95 veces mayores en empleados con trastornos del sueño. Específicamente, se observó que:
- Las tasas de estrés son 3.00 veces mayores para aquellos con insomnio.
- Las tasas de estrés son 1.88 veces mayores para aquellos con apnea del sueño.
- La tasa de estrés de los empleados es un 90% mayor si su hijo tiene un trastorno del sueño, un 189% mayor si tiene insomnio y un 81% mayor si tiene apnea del sueño.
- Los resultados también indican que si un niño tiene un trastorno del sueño, las tasas de insomnio y apnea del sueño en los padres casi se duplican.
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