En el tratamiento del tabaquismo, la intervención psicológica ha demostrado ser altamente eficaz
Día Mundial Sin Tabaco (31 de mayo). Día Mundial Sin Tabaco (31 de mayo). Esta adicción es un problema complejo que afecta a la salud física y mental. Es importante abordarlo de manera integral tomando siempre como base la evidencia científica.
El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) incluye el trastorno por consumo de tabaco dentro de los trastornos relacionados con sustancias y trastornos adictivos. Entre sus criterios diagnósticos aparecen la pérdida de control sobre el consumo, el deseo intenso, la tolerancia, el síndrome de abstinencia y la persistencia en el consumo a pesar de conocer sus consecuencias negativas.
Es común oír de boca de personas fumadoras que consumen porque les calma o relaja. Lo usan, por así decirlo, como una estrategia de regulación emocional frente a la ansiedad, el estrés o el malestar psicológico, pero, la evidencia científica habla de una falsa regulación emocional ya que a medio y largo plazo termina agravando los síntomas y aumentando la dependencia mientras que dejar de fumar mejora la salud mental, reduce síntomas de ansiedad y depresión y aumenta la calidad de vida.
Se acerca el Día Mundial Sin Tabaco (31 de mayo) y la Organización Mundial de la Salud pone el foco en “las tácticas de la industria tabacalera” para atraer a nuevos consumidores, con el deseo de promover medidas “más contundentes y eficaces que pongan fin a la adicción a la nicotina y al tabaco como pueden ser la prohibición de sabores, limitar la publicidad y promoción y llevar a cabo una “regulación más estricta del empaquetado y el diseño de productos que aumentan su atractivo para los jóvenes”.
El aumento del vapeo entre jóvenes
En los últimos años se han desarrollado acciones integradas en lo que se ha llamado “políticas de reducción de daños”: se plantean alternativas al tabaco con el objetivo de reducir las consecuencias negativas asociadas al tabaquismo. Por ejemplo, se sustituyen cigarrillos por vapers o por parches de nicotina. Pero hay organismos, como la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) que han manifestado que esta “es una falsa solución, al representar una estrategia comercial de la industria tabaquera para incrementar sus ventas dificultando el control del tabaquismo, ya que retiene a los fumadores en el consumo de tabaco e impide que estos hagan intentos serios de abandono”.
La SEPAR muestra preocupación ante la expansión de estos productos ya que en el caso de los vapeadores se ha demostrado científicamente, que no son inocuos y que incluso, pueden ser la puerta de entrada a la adicción a la nicotina, especialmente entre adolescentes y jóvenes ya que, a través de las estrategias de marketing, los sabores y la percepción errónea de menor riesgo llega a este sector de la población.
La Organización Mundial de la Salud también ha alertado sobre las tácticas de la industria para hacer más atractivos estos productos de cara a la población joven. Tanto es así, que la campaña de este año en el Día Mundial Sin Tabaco tiene por lema ‘Desenmascaremos su atractivo: combatamos la adicción al tabaco y a la nicotina’ afirmando que “las industrias del tabaco y la nicotina diseñan sus productos para atrapar a los jóvenes en un ciclo de adicción”.
En la última Encuesta sobre Uso de Drogas en Estudiantes de Enseñanzas Secundarias (ESTUDES 2025), realizada dentro del Plan Nacional sobre Drogas del Ministerio de Sanidad, se afirma que existe un descenso generalizado del consumo de alcohol, tabaco, cannabis e hipnosedantes en sus mínimos históricos. Sin embargo, en esta misma encuesta se indica que el 49,5% de los y las estudiantes de secundaria ya ha vapeado alguna vez.
En todo el mundo, 40 millones de adolescentes de 13 a 15 años, consumen tabaco mientras que 15 millones de esta misma edad, ya utiliza cigarrillos electrónicos. Teniendo en cuenta estas cifras aportadas por la OMS no es de extrañar que profesionales de diferentes ámbitos como la Psicología, muestren su preocupación ya que la adolescencia es una etapa especialmente sensible para el desarrollo de conductas adictivas debido a que el cerebro está en proceso de maduración. Factores como la impulsividad, la necesidad de aceptación social, la baja percepción de riesgo o las dificultades emocionales pueden incrementar la probabilidad de iniciar el consumo.
Las familias también manifiestan su preocupación tal y como recoge la Confederación Española de Asociaciones de Madres y Padres del Alumnado (CEAPA). Por este motivo, está desarrollando una campaña de sensibilización junto con el Ministerio de Sanidad, centrada en comunicar los peligros reales de los cigarrillos electrónicos, confrontar el marketing que anima a su consumo y dar herramientas para abordar “esta problemática desde el ámbito educativo y familiar” teniendo muy presente su papel en la prevención.
El papel de la Psicología en la prevención y el abordaje
La Psicología desempeña un papel fundamental tanto en la prevención como en el tratamiento de las adicciones. Sus profesionales pueden trabajar en programas de prevención en los que informan sobre los riesgos, advierten de la falsa regulación emocional, aportan conocimientos destinados a fortalecer las habilidades emocionales, fomentar el pensamiento crítico, o resistir la presión de grupo, entre otros aspectos.
En el tratamiento del tabaquismo, la intervención psicológica ha demostrado una elevada eficacia. La SEPAR afirma que teniendo en cuenta diversos metaanálisis, guías y recomendaciones de las diferentes sociedades científicas e instituciones sanitarias “las intervenciones terapéuticas que comprenden asesoramiento psicológico y tratamiento farmacológico triplican y, en ocasiones, cuatriplican las posibilidades de tener éxito en un intento de abandono en comparación con cuando no se utilizan” estas estrategias profesionales. También se subraya la necesidad de realizar un seguimiento profesional ante posibles recaídas.
¿Qué pueden hacer las familias para prevenir la adicción en jóvenes?
- A continuación, aportamos algunas pautas teniendo en cuenta que sería conveniente aplicarlas y adaptarlas desde la infancia:
- Mantener una comunicación abierta sobre el consumo de sustancias.
- Educar en pensamiento crítico frente a su consumo: explica que la nicotina daña su cerebro, entre otros órganos, ya que está en pleno desarrollo y es perjudicial para su memoria.
- Educar en pensamiento crítico frente a la publicidad (redes sociales, influencers): aporta argumentos objetivos que les permita ver la maquinaria comercial que hay detrás.
- Evitar normalizar el consumo de tabaco o vapeadores en el entorno familiar. No lo hagas desde la prohibición rígida, sino desde el afecto: «No apoyo algo que sé que te hace daño, porque te quiero».
- Supervisar el acceso de menores a dispositivos electrónicos y contenidos relacionados con el vapeo.
- Enseñar estrategias para manejar el estrés y la presión grupal.
- Potenciar alternativas de ocio saludables como actividades deportivas y culturales.
Y cuando ya existe una adicción al tabaco, ¿qué podemos hacer?
Aunque en muchas ocasiones es recomendable buscar apoyo profesional especializada ya que dejar de fumar no depende solo de la fuerza de voluntad, aportamos algunos consejos para dejar de fumar:
- Establece objetivos realistas y un plan progresivo de abandono.
- Identifica situaciones, emociones o pensamientos que desencadenan el consumo.
- Sustituye rutinas asociadas al tabaco por hábitos saludables.
- Aprende técnicas de manejo de ansiedad y regulación emocional.
- Es conveniente contar con apoyo social y evitar el aislamiento.
- Comprende que las recaídas pueden formar parte del proceso y no significan fracaso.
El tabaquismo y la adicción a la nicotina constituyen un problema complejo que afecta a la salud física y mental. Es importante abordarlo de manera integral tomando siempre como base la evidencia científica dentro de la cual, está muy presente la disciplina psicológica tanto para prevenir como para abordar, tratar, acompañar y supervisar la interrupción del consumo de tabaco o nicotina.
